Intervención de la Vicepresidenta de la Federación de Familias Numerosas, Dña.
Emilia Tarifa Valentin-Gamazo
Queridos amigos, familias numerosas de Castilla la Mancha,
Es para mí un honor poder representar a la Federación Española de Familias Numerosas en esta jornada tan importante en la historia del asociacionismo familiar de vuestra comunidad.
En primer lugar porque supone un hito poder ver juntas a tantas familias provenientes de distintas provincias, tan alejadas en ocasiones unas de otras, lo cual supone un esfuerzo que no hace sino demostrar que estáis aquí porque comprendéis, como tantas otras familias con hijos del resto de España, la importancia que la familia tiene en la vida social de cualquier país.
Y por eso os doy las gracias en nombre de todas las familias con hijos que no pueden estar hoy aquí acompañándonos.
Desde la Federación Española de Familias Numerosas asistimos con preocupación a la falta de compromiso real de las distintas administraciones públicas con las familias españolas. Esta preocupación se vuelve más acentuada cuando al mirar a nuestros vecinos europeos, encontramos que cuentan con poderosos organismos oficiales establecidos únicamente para garantizar el cumplimiento de políticas familiares que ayuden a que las familias con hijos puedan desarrollarse sin sentirse discriminada, ni social, ni económica, ni profesionalmente.
Es un hecho que países como Francia, Alemania, Irlanda, Austria… cuentan con un Ministerio de Familia, lo que permite que técnicos profesionales dediquen tiempo y recursos en el estudio de políticas familiares globales, en medidas de apoyo a las familias de sus respectivos países.
En nuestro país, el máximo organismo que debiera realizar este tipo de acciones es la Dirección General de las Familias y la Infancia , dependiente de la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales, incardinada en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Este “superministerio” tiene el encargo de atender todos los problemas concernientes al ámbito laboral, así como la organización de la inmigración, el desarrollo de políticas de igualdad y la ordenación de la seguridad social.
De manera que cada uno de estos importantes temas, cuenta con una secretaría de estado a cargo de los mismos. Pero la familia no. La familia se relega a un segundo plano, a una dirección general de familias e infancia, que tiene que ocuparse de temas, no menos importantes, como la violencia doméstica, el maltrato infantil… y que se ve desbordada como para abarcar seriamente los problemas a los que se enfrentan día a día millones de personas en España, sólo por el hecho de tener hijos.
En este sentido, hemos solicitado en reiteradas ocasiones al gobierno, y al resto de partidos en la oposición, que reconsideren la complicada situación institucional, que desde el punto de vista de la organización estatal atraviesan las familias.
Es cierto que las competencias en materia de familia están transferidas en su práctica totalidad a las Comunidades Autónomas. Muchos gobiernos autonómicos, conscientes de la importancia de realizar políticas familiares adecuadas para conseguir la eficiencia en la gestión de los recursos públicos, han establecido la creación de Consejerías de Familia para ocuparse con seriedad de las familias de la comunidad y sus posibles problemas.
Esto hace que un consejero de familia pueda sentarse, por ejemplo, con el consejero de transportes, y transmitirle las inquietudes que representa, en un mismo nivel gubernativo.
En el caso del gobierno central, es inviable que la Dirección General de Familia pueda trabajar en el mismo plano con los demás Ministerios, para debatir las deducciones fiscales, los recargos por exceso de consumo en la tarifa eléctrica, o la nula aplicación de la ley de familias numerosas en materia de transportes.
Esto es un hecho claro y lamentable, y no nos cansaremos de exigir que se dé a la familia la relevancia institucional que entendemos que merece.
La creación de un Ministerio de Familia contaría además con una dotación presupuestaria adecuada a las medidas necesarias para conseguir que las familias numerosas no sean discriminadas por el número de hijos que han decidido tener, educar, formar, alimentar y sacar adelante.
Es por tanto, una reivindicación que os animamos a tener presente en estos meses en los que desde los distintos ámbitos parlamentarios se proponen muchas medidas, quizá bienintencionadas, pero que detectamos que andan carentes de coordinación.
El caso de los aprobados 2.500 euros, 3.500€ para las familias numerosas y monoparentales, supone un claro ejemplo de medida aislada, puramente natalista, y con un claro oportunismo político, independientemente de que la lance el gobierno o surja de la oposición.
Con las familias no se juega, y el pretender acallar la voz de las asociaciones de familias numerosas con la concesión de una ayuda, insuficiente, pero sobre todo aislada, no hace sino reforzar la consternación a la que nos vemos sometidas los cientos de miles de familias que tenemos que sufrir el día a día sin apenas ayuda de los organismos públicos.
¿Va a conseguir esta medida concreta que nazcan más niños en España? Como ha quedado patente en todos los análisis, no. ¿Ayuda esta medida a las familias que ya tienen hijos? No. ¿Favorece el reparto de tareas domésticas, la conciliación de la vida laboral y familiar, la estabilidad familiar, el reparto equitativo de las aportaciones de cada familia…? Sería muy interesante, por otra parte, que se planteara desde un principio como una ayuda progresiva, en función del número de hijos.
Desgraciadamente no contamos con una política familiar cabal, y nos tenemos que conformar con estas medidas, que básicamente constituyen un gesto de cara a la galería, y no una verdadera declaración de intenciones en favor de las familias españolas.
En el caso de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha , se ha apostado por la familia, y eso es positivo. Pero estamos muy lejos de los estándares europeos. Hay mucho que avanzar, especialmente en lo que respecta a un trato diferenciado para las familias numerosas.
Reconocer el inmenso beneficio que una familia con hijos reporta a la sociedad en la que se desarrolla es el paso previo y necesario para poder concebir la política familiar, y desde luego, para acertar en la adopción de medidas conducentes a potenciar la libertad y la justicia en el orden familiar: que las personas puedan tener los hijos que quieran sin tener que ser por ello discriminados. Si una pareja decide que no quiere tener hijos, y se ve penalizada por esa decisión, es exactamente igual de injusto que si una familia decide tener cuatro hijos y le cobran más en la factura de la luz, sólo porque al ser más, necesitan más electricidad.
Pero es que además, las familias numerosas aportan mucho más al conjunto de la sociedad: a través de los impuestos indirectos, a través de la cohesión social que generan, por supuesto, con la increíble aportación de capital humano que realizan, que ayudará a equilibrar la maltrecha bolsa de la seguridad social… Se trata de la inversión más rentable que cualquier organismo público puede llevar a cabo, por no hablar de la aventura que supone para, nosotros, los padres.
Un ejemplo de cómo se puede penalizar a las familias que han hecho esta apuesta, es el someter las ayudas a un límite de renta. Equivale a pensar que sólo merece ser ayudada una familia cuando se encuentra en casos de extrema necesidad, rozando el umbral de la pobreza.
Esto hay que hacerlo. Pero si una familia recibiera una aportación directa por cada hijo a cargo, sin límite de renta de ningún tipo, sería más fácil que pudiera salir adelante en el futuro, cuando en un hipotético escenario laboral malo, encontraran dificultades económicas o laborales.
Es doloroso ver que a mayoría de las la familias se las margina de esta manera excluyéndolas por su renta. En toda Europa las prestaciones a las familias son de carácter UNIVERSAL.
El criterio del límite de renta entendido como favorecer al que menos tiene NO ES POLÍTICA FAMILIAR, sino asistencial.
Si hay que poner límites por escasez de recursos públicos una política familiar seria y responsable, sería la que considerara, por ejemplo, la renta per capita, y no por unidad familiar. Lo vemos constantemente en tantos límites… por ejemplo, en el acceso a los colegios: familias con cinco hijos se ven obligadas a llevar a los chicos a distintos colegios, con el esfuerzo y tiempo que supone recogerlos en distintos puntos, por el hecho de superar un umbral de renta “arbitrario”. ¿No sería más justo entender que una familia con cinco hijos tiene menos renta disponible que otra que gana lo mismo pero sólo tiene dos? Es muy sencillo de ver: una familia con cinco hijos que ingresa 30 mil euros ¿es igual de “rica” que una familia de dos hijos que ingresa 30 mil euros?
Entendemos por tanto que es injusto poner límites de renta en las ayudas, si se calcula por unidad familiar, y no en razón del número de miembros que forman el hogar.
Aparte de demandar el desarrollo de una política familiar seria en nuestro país, la Federación Española sigue luchando por eliminar las situaciones de discriminación a las que se ven sometidas las familias numerosas.
Tanto a la Federación Española, como a las distintas asociaciones, llegan innumerables correos electrónicos haciendo constar la falta de sensibilidad de muchos. Desde preguntas del CIS que comparan a las familias con hijos con delincuentes, a campañas de publicidad que parecen querer desprestigiar la institución familiar por la que todos luchamos y a la que tanto amamos. Debemos tomar conciencia de que si se ataca a la familia, o se toma a broma, se está atacando a la familia de cada uno, a nuestras familias.
En esa misma línea quiero aplaudir la firmeza con la que la Asociación Castellano Manchega de Familias Numerosas ha sabido mantenerse al frente del asociacionismo familiar de la región, apoyando a las diferentes asociaciones de familias numerosas y tratando de acercarse a todos en un esfuerzo por hacer llegar a todo el territorio la necesidad de establecer entidades sólidas, dedicadas a defender a las familias numerosas.
Y como no podía ser de otra manera, felicitaros a vosotros, que con vuestro ejemplo, vuestra entrega, vuestras ganas de sacar vuestra familia adelante, por el hecho de ser socios, estáis ayudando con más generosidad aún si cabe, al resto de familias españolas. Gracias por estar ahí, por formar parte de este proyecto tan valioso, por hacer familia de una manera mucho más solidaria, por colaborar con las asociaciones, y por hacer comprender a la sociedad que formar parte de una familia numerosa es lo mejor que le puede pasar a un ser humano, y eso lo demostráis con vuestra sonrisa en todo momento.